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SILVIA HOFMANN, DIRECTORA DE HOFMANN GROUP, SOBRE LIDERAR UN IMPERIO CULINARIO CON INTEGRIDAD

A los ojos de Silvia Hofmann, un desafío puede dar forma a una oportunidad. Habiéndose establecido como una diseñadora de interiores exitosa, y habiendo criado una familia en Milán, la oriunda de Barcelona se encontró con una coyuntura transformadora que la llamó de regreso a su ciudad natal.

Respaldada por fuertes valores y una determinación audaz, Silvia se hizo cargo del imperio culinario fundado por su madre en 1983, Hofmann Group: la reconocida y premiada colección de restaurantes y cafés, además de la Pastelería Hofmann y una escuela culinaria.

Guiando con una intuición comprensiva, una atención meticulosa a los detalles y una integridad basada en principios, Silvia infundió al Grupo Hofmann con su propia experiencia y estética, expandiendo aún más el éxito y el impacto de cada uno de sus establecimientos, conocidos por su talento y profesionalismo. En honor al legado de su madre, creó la Fundación Mey Hofmann, una iniciativa que brinda ayuda y apoyo a mujeres con cáncer. Ciertamente, parece que no hay ningún papel demasiado grande o fuera del alcance de Silvia, un ejemplo de logro y elegante adaptación a los inevitables giros de la vida.

Cuando te hiciste cargo de este imperio gastronómico con una escuela culinaria, una pastelería y varios restaurantes, ¿era este un mundo con el que te sientes cómoda? ¿Qué te dio la confianza para hacerlo?

Desde pequeña siempre me ha fascinado el mundo gastronómico. Esta pasión me la pasó mi madre. Y esto me ayudó a afrontar con motivación y confianza ese desafío, dos elementos que considero cruciales para sobresalir en un proyecto de este tipo.

Trasladarse entre ciudades para dirigir un negocio en industrias completamente nuevas para ti: ¡eso es suficiente cambio para toda la vida! ¿Cómo fue al principio y cómo te adaptaste a estas nuevas exigencias?

Nací y crecí en Barcelona y la ciudad siempre ha tenido un lugar importante en mi corazón. Como muchos cambios en la vida, al principio la incertidumbre puede ser desafiante y exigente, pero como siempre me fascinó el trabajo de mi madre en su ciudad natal y soy una persona muy adaptable, acepté este desafío con entusiasmo y una gran motivación.

En Milán, trabajabas como diseñadora de interiores. ¿Tienes conocimientos específicos de esta profesión y de esta ciudad que has traído contigo a tu nuevo puesto? 

El diseño de interiores ha sido una de mis pasiones desde muy temprano y Milán moldeó aún más mi visión de esta industria. Con ese conocimiento, apunté a mejorar y modernizar una marca fuerte como Hofmann y hacerla destacar en un sector muy competitivo.

Has dicho que los mejores recuerdos de tu vida son los que compartes con tu madre alrededor de una mesa. ¿Qué aprendiste sobre la cocina al experimentarla con ella? 

Gracias a mi madre pude desarrollar sólidos principios y valores sobre la cocina. Pasar tiempo con ella me ayudó a entender aspectos cruciales como la importancia de los ingredientes, la presentación al cliente y cualquier otro detalle que gira en torno a la gastronomía.

Cuéntanos sobre la Fundación Mey Hofmann que has comenzado. ¿Qué significa para ti y qué esperas que logre?

Estar a su lado mientras luchaba contra el cáncer me ayudó a darme cuenta de las luchas que atraviesan las personas cuando se encuentran en una situación similar. De hecho, con el establecimiento de la Fundación Mey Hofmann, mi objetivo era homenajear a mi madre y su impresionante valentía, ayudando a mujeres y brindándoles apoyo emocional para afrontar este período con positividad, como siempre hacía mi madre.

La hermosa estética azul de Pastelería Hofmann está perfectamente curada en empaques de pastelería, redes sociales y diseño de tiendas. ¿Dónde encontraste esta visión creativa y cómo ha evolucionado la imagen de la marca a lo largo de los años? 

El concepto y diseño de la Pastelería es el resultado de mi pasión por el diseño y mi personalidad, que describiría como meticulosa en los detalles. Esta visión ha sido elaborada a través de mis experiencias pasadas, en particular a través de oportunidades para viajar y conocer diferentes culturas, para crear algo diferente que se destaque.

Con un número creciente de personas con preferencias o intolerancias alimentarias particulares, ¿cómo funciona la Pastelería para atender a todos?

Soy consciente de las necesidades que tienen algunas personas en relación a la comida y no quiero privar a nadie de la oportunidad de degustar las hermosas creaciones de la Pastelería, que son fruto de un gran talento y creatividad. Por ese motivo, ofrecemos opciones veganas y sin gluten para satisfacer las diversas necesidades que pueda tener nuestra clientela.

¿Dónde ves la línea entre preservar el legado de Hofmann y dejar tu propia marca individual en la marca? 

Mi objetivo es preservar la marca y el legado de Hofmann manteniendo la alta calidad y el prestigio por los que siempre hemos sido conocidos. Desde que asumí la presidencia de Hofmann siempre he intentado contribuir a la mejora de la imagen de la marca y la calidad que se le atribuye. Internamente, estoy trabajando para profesionalizar aún más el equipo y seguir reclutando talento para el grupo Hofmann.

Habiendo experimentado un cambio tan repentino y transformador en tu vida, ¿tu perspectiva general o estilo de vida cambió de alguna manera como resultado? ¿Qué has aprendido sobre ti misma en el proceso?

Siempre he valorado la importancia de poder adaptarme al cambio y, de hecho, cuando entré en esta nueva etapa de mi carrera profesional estaba totalmente preparada para intentar que funcionara a la perfección, y fuertemente motivada. Debo decir que el hecho de reflexionar sobre este viaje en particular me ha ayudado a aprender mucho sobre mí misma como persona.

Cuéntanos tu secreto: como directora ejecutiva, filántropa y mujer de familia, ¿cómo encuentras suficientes horas en el día?

Como la persona activa y curiosa que he sido desde mis primeros días, creo que el secreto está siempre en hacer algo que te apasione de verdad. Esto te dará la motivación para enfrentar los desafíos diarios, incluidos los momentos difíciles e inevitables que siempre existen, con una actitud positiva. Siempre trato de equilibrar mi vida dedicando suficiente tiempo a todas las actividades que me interesan y a las personas que amo y cuido.

¿De qué o de quién sacas tu mayor inspiración?

Mi inspiración proviene principalmente de personas, tanto mujeres como hombres, con las que me he encontrado en mi vida. Personas de diferentes países que han logrado altas metas – no solo económicamente sino en todos los aspectos de la vida – sin mucho alboroto, de manera discreta, y siempre manteniendo una esencia decente y respetuosa en todas sus acciones.

¿Cómo definirías tus principios fundamentales?

Esos serán los valores morales con los que crecí, inicialmente en casa y en la escuela y luego en mi vida profesional. Valores que he intentado proyectar desde el primer día en Hofmann y que para mí son cruciales: honestidad, integridad, trabajo en equipo, automotivación, proximidad a las personas, aprendizaje progresivo, cuidado de cada pequeño detalle con la intención de apuntar a la excelencia que, creo, que defendemos.

Nombra tu ciudad favorita. ¿Cuáles son los 5 lugares principales que le recomendarías a tu mejor amigo cuando esté en la ciudad?

Yo nombraría Milán porque tengo algunos de mis recuerdos más inolvidables allí. En esta ciudad, crié a mis hijos y siempre me sentí como en casa. Es una ciudad con mucho encanto y muchas joyas escondidas. Mis 5 primeros lugares serían:

  •   Raw & Co: Cabinet de curiosités
  •   Alberto Levi Gallery: Selección de textiles y alfombras antiguas como obras de arte
  •   Fioraio Bianchi: Para un desayuno rodeado de hermosas flores
  •   Latteria: un restaurante muy pequeño de cocina tradicional milanesa querido por los amantes de la moda y la gente de la industria del diseño
  •   Bacaro: un lugar encantador para comer pasta casera increíble en un patio en Montenapoleone
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CATA DE VINOS, NUEVO CURSO DE LA MANO DE LLUÍS MANEL BARBA

Hablamos con Lluís Manel Barba, profesor de Enología de la Escuela Hofmann y encargado de impartir el curso Cata de vinos.

Escritor de libros divulgativos sobre la cultura del vino y socio de la distribuidora de vinos de Barcelona Entrevins, su abanico profesional nos permitirá hablar del vino desde diferentes ángulos.

¿Qué se aprende en este curso?

Principalmente, a disfrutar más de la experiencia vinícola. Ya sabemos que nos gusta el vino, pero aprenderemos por qué nos gusta más uno que otro. Aprenderemos la técnica de cata, los secretos de la elaboración de los vinos y la magia del maridaje.

¿El curso consta tanto de parte teórica como práctica?

Para conocer el mundo del vino es tan importante la teoría para entender, como la práctica para disfrutar. Cuando se conocen las bases teóricas enológicas, el vino te cautiva mucho más intentando encontrar sus diferencias.

¿Cómo se desarrollan las clases?

Cada sesión consta de 2 partes bien diferenciadas. La primera parte más teórica, donde se explicarán las bases de la viticultura y la enología de forma llana y didáctica. Mientras que en la segunda se hace la cata de vinos, relacionada con la explicación inicial.

La gracia de este curso es que los vinos están maridados con diferentes comidas. Eso hace que este curso sea único entre los que se celebran en Barcelona.

¿A qué público se dirige el curso?

Este curso puede interesar tanto a personas que se quieran iniciar en el mundo del vino, como a aficionados y profesionales de la restauración que quieran ampliar conocimientos.

¿Nos puedes recomendar algunos de tus libros de enología?

Sin duda La Cata de Vinos – Editorial Grijalbo. Es un libro que se escribió hace 20 años y lo hemos actualizado. Este septiembre presentamos la más reciente actualización.

¿Cuál crees que es la parte más importante en la elaboración del vino?

La viña es muy importante, pero en la bodega es donde se materializan los vinos. Los vinos están a cargo de las personas que los elaboran. Por tanto, en la bodega es donde nacen los grandes vinos.

¿El maridaje es la pieza clave para una buena comida?

Por supuesto. Cuando conseguimos que lo que comemos y bebemos se fusionen, la experiencia gastronómica es brutal. No siempre se consigue. Siempre pienso en el maridaje como un juego. A veces, acertamos y otras, no; pero el juego siempre es divertido.

¿Cómo describirías el mundo de la enología?

Complicado. A veces, los profesionales lo hacemos demasiado difícil y eso hace que mucha gente no se sienta atraída. Debemos hacerlo todo más fácil. Durante este curso, intentaré hacer que sea más directo y divertido porque, realmente, creo que el mundo del vino es apasionante.

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SALVADOR Y MARTA: PADRE E HIJA COMPARTEN PASIÓN Y PROFESIÓN EN LA ESCUELA HOFMANN

Ambos crecieron entre fogones, cumplieron sus sueños paralelamente, y con la llegada de la pandemia, sus caminos se volvieron a unir en la Escuela Hofmann.

El sueño de Salvador Vallès siempre había sido hacer cava. Su padre tenía una empresa de alcoholes, pero murió cuando él era joven y no tuvo otro remedio que dedicarse a la construcción para conseguir dinero para su familia. Pasados ​​los 50 años decidió comprar una pequeña bodega en el Penedès. Hoy día, después de 16 años, Emendis es una bodega familiar que está llegando al millón y medio de botellas entre cavas y vinos, y que dispone incluso de un departamento de enoturismo.

Desde muy pequeña, Marta Vallés ya estaba entre fogones, pero no fue hasta que le detectaron la intolerancia al gluten que empezó a investigar en el mundo de la cocina. Hoy en día, es una de sus pasiones y después de años de esfuerzo y dedicación ha podido abrir su primer restaurante: “Vinyes de Lilith”. Está basado en una cocina saludable, con producto de proximidad y ecológico, cocinado en horno Josper y vinos de la casa.

  • ¿De dónde viene vuestra pasión por la cocina?

Salvador:

Como todo el mundo dice, por culpa de las abuelas … mi abuela tenía una fonda y ella era la cocinera. Desde bien pequeño ya estaba con los fogones, aprendiendo a hacer alioli, etc. Pero donde realmente he aprendido y descubierto mi pasión por la cocina ha sido en la Escuela Hofmann, con Mey Hofmann. Hace 40 años fui uno de los primeros alumnos del curso de cocina de Mey con el profesor Lladonosa, en la calle Ferran.

Marta:

Podríamos decir que yo nací entre fogones. Recuerdo una foto que tengo en la cocina de casa, con tres añitos, un albornoz azul cielo y una merluza en la mano. Pero realmente fue la celiaquía lo que me animó a sumergirme en el mundo de la cocina, hasta el punto de llegar a abrir mi propio negocio.

  • ¿Cómo surgió la idea de apuntaros juntos el curso?

Salvador:

En el mejor momento de la aventura, llega la pandemia y nos sentimos obligados a parar todo. Yo intento animar a Marta para que aprovechemos la situación para seguir formándonos en la cocina. Y qué mejor lugar que la Escuela Hofmann… Para mí, venir a Hofmann es volver al cielo.

Marta:

Las horas del curso se han convertido en nuestras horas preferidas de la semana. Compartir profesión y pasión con mi padre es todo un regalo. Hofmann se ha convertido en casa. El día de clase es nuestro día: al salir vamos a comer a un lugar diferente y nos hemos vuelto muy confidentes.

  • ¿Creéis que es un curso bien adaptado tanto para personas de 30 años, como para gente de 60?

Marta:

Yo creo que lo importante es que te guste la cocina. Si te apasiona la cocina, no hay edad. Lo vives, lo disfrutas y no dejas de aprender y crecer. Y tengo la gran suerte de poder disfrutar de todo esto con mi padre, dos generaciones compartiendo esta pasión.

  • ¿Recomendaríais la experiencia a futuros alumnos?

Marta y Salvador:

Sin duda recomendaríamos esta experiencia. Hofmann sigue unas metodologías y un saber hacer únicos. Pensamos que es la escuela perfecta donde formarte, profundizar en los conocimientos culinarios y llegar bien lejos. 

  • ¿Qué es lo que más valoráis de todo lo que estáis aprendiendo?

Marta y Salvador:

Lo que más valoramos es la calidad humana que hay. Lluís es nuestro chef y realmente no tenemos palabras para describir la buena conexión y el trato que hay con ellos. Desde el minuto cero te lo ponen fácil, aprendes y al mismo tiempo disfrutas. Es una experiencia increíble, en todos los aspectos.

  • Cuando llegáis a casa, ¿os gusta comentar las clases y cocinar juntos?

Marta:

Cuando yo voy a casa de Salvador, soy la ayudante. Y cuando él viene al restaurante curiosea, observa, ayuda desde el punto de vista de padre y profesionalmente. Es fantástico para mí, porque él es la primera persona que prueba mis nuevas recetas y me encanta poder tener su feedback.

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«EL RITMO Y VOLUMEN DE TRABAJO QUE HAY EN UNA COCINA PROFESIONAL TE EXIGE ESTAR AL 100% DURANTE TODO EL DÍA Y SERVICIO»

Hoy compartimos la experiencia de Arnau Oró. El ex alumno de Hofmann y miembro del equipo de cocina de la partida de entrantes Tailandia en el restaurante DiverXo nos cuenta cómo vivió la formación en la Escuela y las primeras sensaciones en el mundo profesional.

¿Cómo surgió tu pasión por la gastronomía?

No ha habido un momento concreto que haya sido clave, pero lo cierto es que a lo largo de los años cada vez me ha gustado más comer y probar cosas diferentes. Tras repetir segundo de Bachillerato, tuve mucho tiempo para pensar en que quería hacer en un futuro y qué era lo que realmente me gustaba, y entonces decidí estudiar cocinar.

¿Qué te motivó a estudiar en la Escuela Hofmann?

De todas las escuelas que visité, Hofmann era la mejor en cuanto a prácticas.

¿Cómo ha influido tu formación en la Escuela de Hostelería Hofmann sobre tu experiencia profesional?

Me ha ayudado a ser mucho más organizado a la hora de trabajar y así tener mucha más productividad y efectividad en lo que hago, aunque todavía me queda mucho por aprender y seguir mejorando.

¿Qué es lo que más valoras de la formación?

Lo que más valoro son las bases de cocina que te enseñan. Para mí fue súper importante, porque no tenía prácticamente ningún conocimiento. La metodología para preparar los fondos, los cortes, la forma de tratar el producto, el equipo, entre muchos otros.

¿Repetirías la experiencia?

Si, al 100%.

¿Qué mensaje le darías a los actuales alumnos?

Mis palabras serían que aprovechen al máximo las horas de formación en la Escuela y que no se cansen de preguntar a cualquier profesor o chef las dudas y preguntas que tengan. Es muy importante tocar todo el producto posible, porque una vez sales de allí seguramente no tendrás la opción de equivocarte sin llevarte una buena bronca, como mínimo. Y, por encima de todo, que disfruten de la experiencia cada día.

¿Cuáles han sido los retos más importantes que has tenido que afrontar en tu actual posición?

Los retos más difíciles han sido varios, empezando por la fuerza mental. El primer día me sentía perdido e improductivo, pero a lo largo de los días las cosas fueron mejorando y cogí más responsabilidades en cocina. También fue complicado adaptarme a hacer unas jornadas tan largas porque no estaba acostumbrado, aunque era lo que realmente me gustaba.

¿Cuáles son tus planes profesionales para el futuro próximo?

De momento, mi idea principal es quedarme en DiverXo hasta que sienta que no le puedo sacar más jugo. Pero tengo muchas ganas de moverme por diferentes restaurantes que me llamen la atención.

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MAMÁ HELADERA: UNA HISTORIA MUY ESPECIAL QUE VOLVIÓ A UNIR LOS CAMINOS DE DOS EXALUMNAS DE LA ESCUELA HOFMANN

Irene Iborra descubrió en las propiedades del helado la manera perfecta para recordar historias y crear momentos inolvidables. Irene Vidal se enamoró del proyecto y se incorporó a su equipo para seguir aprendiendo y creciendo profesionalmente.

  • ¿Cómo surgió vuestra pasión por la gastronomía?

Irene Iborra:

Soy la quinta generación de una familia dedicada a la horchata y los helados; mi infancia huele a canela y limón. Mi abuelo nos hacía galletas de mantequilla a todas las nietas y nosotras siempre metíamos las manos en la masa mientras las preparaba, era una experiencia superdivertida. Mi madre nos hacía un pastel de yogur con limón que me encantaba y cuando aprendí a hacerlo me gustaba la felicidad que se creaba alrededor de esa merienda.

Irene Vidal:

Desde niña siempre decía que de mayor quería ser pizzera. Además, mi abuelo materno era el panadero de la ciudad de Rocha (Uruguay), así que creo que me viene de allí.

  • ¿Qué os motivó a estudiar en la Escuela Hofmann?

Irene Iborra:

En 2012 me incorporé al obrador de “El Tío Che”, nuestro negocio familiar, para aportar cosas nuevas a la campaña de turrones. Estuve mirando formaciones y me encantó la propuesta de Hofmann: pasteles, postres y bollería de alta calidad, fáciles de preparar, siguiendo una técnica y con una presentación excelente… aparte del mejor croissant.

Irene Vidal:

Siempre me ha gustado el dulce y después de haber estudiado hostelería en Sant Ignasi Sarriá, decidí ampliar mi formación. En ese momento de mi vida laboral sentí que necesitaba más formación en pastelería y Hofmann se cruzó en mi camino.

  • ¿Cómo fue vuestra experiencia durante la formación en la Escuela?

Irene Iborra:

Para mí fue una experiencia preciosa. Cada día que preparábamos un pastel, me lo llevaba atado en la parte de atrás de la bici y cuando llegaba a la tienda venía mi sobrina, que en esos entonces tenía dos añitos, e iba directamente al tupper para ver que traía. Después los volvía a hacer en casa o en el obrador para practicar y los compartía con mi familia y los clientes. Fue muy bonito porque ese año conocí a mi marido Raúl Ruiz, ahora mi socio en “Mamá Heladera” y me encantaba impresionarlo con las cosas que había aprendido. A día de hoy todavía seguimos haciendo algunas de las recetas que compartimos ese año para revivir historias preciosas que nos pasaron. También conocí a Irene Vidal cuando llegué por primera vez a clase. Irene volaba por el obrador, tenía un dominio total y ya sentía mucha admiración por ella.

Irene Vidal:

Fue una muy buena experiencia. Guardo muy buen recuerdo de todos los profesores, tanto los de teoría como los de las clases prácticas.

  • ¿Cómo ha influido la formación en la Escuela de Hostelería Hofmann sobre vuestro proyecto actual de Mamá Heladera?

Irene Iborra:

Hofmann me dio las bases de la pastelería y conocer las técnicas a utilizar en cada caso me permitió una gran libertad de creación. Me encantaron las clases con Montse Saperas, que nos hacía un juego con la canela (que actualmente enseñamos en la heladería) para entender el poder que tienen los aromas para despertar imágenes. Me encantó la organización de Vanessa Wiehoff y su forma de hacer fácil las preparaciones más complicadas. Gabi Martín nos enseñó trucos que hacían que una preparación fuera magistral, es un pozo de conocimiento y también un gran profesor. Cada uno de ellos ha marcado un trocito del proyecto “Mamá Heladera”, pues en cada preparación que hacemos seguimos utilizando todos sus consejos para crear helados increíbles.

Irene Vidal:

Para mí es un placer que Irene Iborra y Raúl Ruiz (su pareja y socio) me hayan dado la oportunidad de trabajar con ellos y formar parte de este proyecto que han emprendido juntos. Me están ayudando mucho a crecer como profesional y poder crear mi marca personal.

  • ¿Cuándo y cómo nació la idea de emprender vuestro propio negocio?

Irene Iborra:

La idea inicial de “Mamá Heladera” fue compartir el conocimiento de la heladería de forma fácil y, mientras nacía el proyecto, surgió la posibilidad de montar la heladería física en el local actual. Entonces intentamos pensar de qué forma podríamos implicar a la gente del barrio, nuestro conocimiento y a la vez diferenciarnos de forma harmónica con el negocio familiar de “El Tío Che”. Y es ahí cuando volvimos a los orígenes, al compartir, al porqué nos gustan las cosas. En ese punto di con la idea de que si nos gusta alguna cosa por la historia que hemos tenido, con ese sabor y ese recuerdo podemos crear un helado increíble que nos transporte a ese momento inolvidable.

Irene Vidal:

En mi caso, me encuentro en busca de mi marca personal e Irene me ha dado la oportunidad de unirme al proyecto para aprender las claves y trucos para emprender y crecer como profesional.

  • ¿Por qué en el Poblenou?

Irene Iborra:

Porque este proyecto ha sido posible gracias a la confianza e integración que tenemos en el barrio. Nos han compartido historias preciosas y nosotros las hemos tratado con el mayor respeto posible, dado que detrás de cada recuerdo hay una parte muy importante de esa persona.

Irene Vidal:

Allí nació el negocio familiar de “El Tío Che” y lleva abierto desde 1912. Además,  considero que es uno de los barrios de Barcelona que aún conserva esa magia de ser un barrio donde toda la gente se conoce y son una gran familia.

  • ¿Cuáles han sido los retos más importantes que habéis tenido que afrontar para emprender el proyecto?

Irene Iborra:

Al ser un proyecto pionero, al principio a Raúl y a mí nos costó mucho simplificar la idea para que se entendiera y poderla compartir. Hemos roto con la línea de negocio anterior de bocadillos y vermuts que había en esa tienda, y por ello hemos tenido detractores y defensores… Pero las personas que lo prueban, se enamoran del proyecto en la mayor parte de los casos. Además, la inversión en maquinaria fue otro gran reto que afrontamos con nuestro capital propio, muchos sacrificios y una parte de renting.

Irene Vidal:

Uno de los retos más importantes que he tenido que afrontar en mi carrera, durante la pandemia que hemos sufrido, ha sido el replantearme durante mucho tiempo el cambiar de sector en la hostelería. La verdad que ha sido un momento duro.

  • ¿Cómo recibieron los clientes una propuesta tan innovadora?

Irene Iborra:

En su mayoría, quien viene repite y vuelve con más gente. Actualmente tenemos clientes fieles que comparten con sus seres queridos este rinconcito único. Es un lugar especial que aún poca gente conoce, porque está escondido por el eclipse de la tienda principal. La buena acogida que tuvo desde el principio nos ha permitido crecer con el proyecto en producción y calidad, para poder asentar bien las bases de nuestra propuesta. Además, desde el primer mes cumplimos el presupuesto que nos marcamos y vamos superándonos poco a poco.

Irene Vidal:

Tenemos opiniones muy diversas, pero la gran mayoría sale supercontenta con la experiencia. Ver como se iluminan sus caras al degustar el helado y hacia donde se transportan, es maravilloso. Raúl es quien esta normalmente más de cara al público y tiene muy buenas anécdotas sobre la reacción de los clientes. Yo me dedico más a la producción de los helados y aprender a formular.

  • ¿Qué significa para vosotras trabajar juntas en un proyecto como el de Mamá Heladera?

Irene Iborra:

Para mí es un regalo contar con el equipazo que tenemos en “Mamá Heladera”. Raúl es un contador de historias nato y hace que cada historia cobre vida propia. Además, he tenido todo su apoyo en el proyecto desde el minuto cero. Irene Vidal es la persona que nos permite desarrollar otros proyectos y la mayor parte de la creación de helados la hace ella. En un mes aprendió a hacerlos perfectamente y ahora está aprendiendo a formular. Es increíble contar con ella, ya la admiraba en clase y ahora trabajando con ella aún más. Tiene un dominio total de las técnicas de pastelería y cocina, cosa que nos permite crear preparaciones de todo tipo. Estoy segura de que le espera una gran carrera por delante dentro de la heladería.

Irene Vidal:

En mi caso ha supuesto un cambio radical en mi vida, nunca había sido tan feliz en un trabajo. Me encuentro muy bien arropada y siento que puedo empoderarme y superar todos los retos que estén por llegar.

  • ¿Qué esconde cada creación de helado?

Irene Iborra:

No esconde nada, al contrario, lo muestra todo. Se trata de simplificar en notas principales y compartir. Los detalles más simples pueden ser las notas principales en nuestros helados. En el helado “Laiaia t’envia al cirerer a berenar”, por ejemplo, dónde el recuerdo de la lavanda del perfume de las abuelas (nota predominante) junto la cereza ácida nos hace recordar los tiempos felices con los abuelos trepando a los árboles para recoger fruta.

Irene Vidal:

Esconde mucha dedicación, cuidado y mimo, dado que estamos trabajando con un recuerdo personal, intentando llegar al máximo exponente del sabor.

  • ¿Imaginabais tener este éxito cuando nació el proyecto?

Irene Iborra:

Lo hicimos como un regalo a los clientes, una extensión más de nuestra expertis y un modo de acercarnos al día a día de las personas creando momentos especiales. Queríamos crear helados que emocionaran y ya lo conseguimos incluso antes de abrir, con las pruebas del helado de bechamel, plastilina, “el postre de la tía Ester”. Esta es nuestra finalidad y nuestro éxito.

Irene Vidal:

Está siendo increíble como poco a poco nos vamos dando a conocer y viene gente a vernos para vivir la experiencia y salen muy contentos. También los medios de comunicación están contactando con nosotras.

  • ¿Tenéis pensados otros proyectos vinculados a Mamá Heladera para un futuro próximo?

Irene Iborra:

Sí, queremos ofrecer formación de heladería fácil y creativa, encontrando la esencia de cada uno y ofreciendo experiencias inolvidables a la gente que participe.

Irene Vidal:

Irene Iborra está poniendo en marcha cursos para explicar su proyecto y ayudar a los profesionales a emprender sus propios negocios. Además, de cara a más adelante, tenemos pensado crear experiencias para que los clientes puedan crear su propio helado.

  • ¿Qué mensaje les darías a los alumnos que se están formando actualmente en la Escuela?

Irene Iborra:

Qué busquen su esencia, su agente diferenciador y que trabajen duro por enseñarle al mundo eso que solamente ellos pueden crear. Cuando te atreves a ser tu misma, a salir de la línea, a arriesgarte… es cuando las cosas increíbles comienzan a ocurrir. Pero,  sobre todo, que aprendan a vivir cómodos con el fracaso: es la parte más importante para llegar al éxito.

Irene Vidal:

Mi mensaje para los alumnos que se están formando es que nunca dejen de creer en sí mismos, que a pesar de las adversidades esos momentos nos ayudan a aprender y a crecer como personas. Y también que no dejen de formarse, es importante aprender siempre cosas nuevas.

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LA PASTELERÍA HOFMANN DA LA BIENVENIDA A TRES DE LAS PIEZAS MÁS ICÓNICAS DE ANTONIO BACHOUR

La pop-up estará instalada durante todo el sábado 17 de julio en la pastelería Hofmann.

La Escuela Hofmann abre sus puertas a Antonio Bachour, nombrado uno de los 10 mejores chefs pasteleros de Estados Unidos el año 2011.

Fiel a su compromiso con los estándares de máxima calidad en la oferta gastronómica, la Escuela Hofmann programa de forma regular cursos dirigidos a un público profesional con grandes nombres de la gastronomía. Uno de ellos será con el chef Antonio Bachour el próximo 19 y 20 de julio en una masterclass 100% práctica distribuida en 16 horas durante dos días.

En esta ocasión, el chef pastelero compartirá con los asistentes su experiencia y ofrecerá una visión profesional del mundo de la pastelería. Se trata de una oportunidad única para aprender los mejores trucos y técnicas para elaborar diversos pasteles individuales de una vitrina de élite, con su estilo personal. Durante la formación también aprenderás cómo se trabaja el chocolate y te enseñará los secretos para conseguir la combinación perfecta entre técnica, gusto y textura.

Aprovechando su visita a la Escuela y la buena sintonía que hay entre en Bachour y Hofmann, la pastelería Hofmann colaborará conjuntamente con una pop up, cediéndole un espacio dentro de la pastelería para exhibir tres de sus piezas más icónicas : el Sant Onore, el Trifle y el Rocher. De esta forma, durante todo el sábado 17 de julio, nuestros clientes podrán comprar sus postres.

¡No te lo pierdas!

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JESÚS FUENTES, RESPONSABLE DEL DEPARTAMENTO DE BOLLERÍA EN HOFMANN NOS HABLA DE LA PROPUESTA DE COCAS DE SAN JUAN DE ESTE AÑO

Jesús empezó con tan solo 18 años su carrera como cocinero y fue en Hofmann donde descubrió su pasión por la pastelería. Continuó formándose a nivel internacional hasta regresar a Hofmann para volcar todos sus conocimientos y “expertise”, revolucionando el sector de la bollería.

A pocos días de la verbena de San Juan, el equipo de pastelería Hofmann ha presentado su catálogo de cocas de San Juan y Jesús nos hablará un poco del proceso de elaboración.

¿Cuáles son las claves para elaborar una buena coca de San Juan?

La receta de una buena coca de San Juan empieza con la búsqueda de las mejores materias primas. Además, hay que ser consciente que para conseguir un buen resultado debemos dejar las prisas de lado y respetar los tiempos de amasado y fermentación. Si no respetamos el proceso paso a paso, el resultado final se verá penalizado tanto en sabor como en conservación del producto.

¿Cuáles son los “ingredientes estrella” de la coca de San Juan?

Podríamos decir que los ingredientes más influyentes para una buena elaboración son la mantequilla, la harina sin aditivos, los huevos ecológicos y la leche fresca. Cuanta más calidad tenga nuestra materia prima, mejor resultado obtendremos. Además, es fundamental utilizar una buena fruta confitada y piñones de calidad.

¿Qué hace única la coca de San Juan de Hofmann?

Desde el equipo de pastelería Hofmann, somos muy metódicos en todo el proceso de elaboración y mimamos a diario nuestra masa madre. Realizamos fermentaciones largas de más de 24 horas, para que aporten todos los beneficios a nuestro sistema digestivo. Además, nuestro equipo apuesta año tras año por ofrecer productos innovadores y nuevos sabores para los más atrevidos.

¿Cómo organizáis al equipo Hofmann para la elaboración de las cocas?

Tengo la gran suerte de formar parte de un equipo con grandes profesionales y la gran mayoría llevamos muchos años trabajando conjuntamente, así que a la hora de preparar todas las elaboraciones nos compenetramos muy bien. Para facilitar el proceso de elaboración de las distintas variedades de cocas, dividimos el equipo y cada uno de ellos se encarga de la producción de una variedad.

¿Qué día comenzáis con la elaboración de las cocas?

Empezamos a elaborar las cocas un máximo de tres días antes de San Juan, para que el producto sea lo más fresco posible. Como son 100% naturales y no contienen ningún tipo de aditivo, se deben producir al “momento”.

¿Sigue siendo la coca tradicional de fruta el éxito de la verbena?

Sí, la verdad que sigue siendo la más solicitada por los clientes. Es una coca muy arraigada a nuestras costumbres, que siempre la hemos compartido con nuestros seres queridos y eso ha creado un vínculo muy especial. Sin embargo, cada año hay más público que quiere vivir una nueva experiencia y se lanza a por las propuestas más creativas, con nuevas texturas y sabores.

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PASTELERÍA HOFMANN, EN EL RANKING DE LAS 10 MEJORES PASTELERÍAS DE BARCELONA

Ubicada en el Born desde 2008, Hofmann se ha ganado a los paladares más exigentes y, antes de conseguir la “Fava d’Or” por tener las mejores tartas de la zona de Barcelona y comarcas, ya fue galardonada por tener los mejores croissants artesanos de mantequilla y las mejores pastas de té.

Barcelona tiene los mejores establecimientos para conquistar a los amantes del dulce. Las rutas gastronómicas son cada vez más populares, y la cultura culinaria de la capital catalana no decepciona a los foodies que recorren la ciudad en busca de los mejores postres.

En la segunda edición de los premios Fava de Cacau, celebrados en Sant Vicenç dels Horts, se ha querido “poner en valor la actividad profesional del sector pastelero”, y, por ello, se han seleccionado las 50 mejores pastelerías de Cataluña, 16 de las cuales se encuentran en la ciudad condal.

Un jurado profesional liderado por Marc Balaguer, campeón de pastelería de España en 2015, y Josep Sucarrats, director de la Revista Cuina, ha reconocido a la Pastelería Hofmann como la mejor de Barcelona.

HOFMANN, LA INNOVACIÓN CONSTANTE

La familia Hofmann escogió la ubicación para encajar su esencia con la de un distrito que, pese a ser un pulmón artístico y de moda en la ciudad, mantiene las costumbres barcelonesas. En el establecimiento buscan innovar con productos propios de cada estación. Por ejemplo, ofrecen su singular croissant de mascarpone y el clásico de mantequilla, pero también presentan otros sabores como mango, sacher y roll de canela.

Además, disponen de creaciones individuales de repostería con un concepto propio en cada elaboración. Entre ellos, destacan el Postre +18, una bomba de chocolate y nuez de pecán; El Pistacho, con una presentación que simula el propio fruto seco; y otros clásicos como el cheescake o el lemon basil tartlet, una popular tarta de limón.

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MIQUEL SABORIT IMPARTIRÁ EL PRÓXIMO CURSO MONOGRÁFICO: PANES Y MASAS DE HOFMANN

Miquel Saborit es miembro de la tercera generación del Panaderías Saborit de Torelló y iniciado con sólo 20 años en el oficio de panadero. Estudió en la escuela de panaderos del Gremio de Barcelona y fue reconocido con el premio al mejor joven artesano alimentario innovador 2016.

Autodidacta y emprendedor, ha combinado el saber hacer del negocio con muchas horas de investigación en el obrador.

En 2007, dio un nuevo impulso al horno que su familia creó en 1941 en Torelló: la idea del Mes K Pa era demostrar que hacen más cosas con la misma calidad que siempre han hecho pan.

Durante el curso monográfico de «Panes y masas», el panadero compartirá con los participantes su visión más personal sobre la elaboración de panes artesanos con masa madre, paso a paso.

Miquel trabajará los aspectos más importantes para encontrar la receta óptima del pan, identificar las técnicas y procesos necesarios para hacer la masa que buscamos y la cata donde se analizarán todos los aspectos organolépticos de los panes de masa madre (visual, gusto y textura de la corteza y la miga).

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LA ESCUELA HOFMANN COLABORA CON LOS MEJORES

La Escuela Hofmann programa para este año una Master Class de cocina y de pastelería de la mano de dos figuras de prestigio internacional.

El equipo del chef parisino Alain Ducasse y el maestro pastelero Antonio Bachour llevarán a cabo una sesión de cocina y pastelería respectivamente en las instalaciones de la Escuela Hofmann.

Fiel a su compromiso con los estándares de máxima calidad en la oferta gastronómica, la Escuela Hofmann programa de forma regular cursos dirigidos a un público profesional con grandes nombres de la gastronomía. El curso monográfico impartido por los chefs de la Escuela Alain Ducasse tendrá lugar los días 19 y 20 de octubre y Antonio Bachour impartirá su Masterclass  100% práctica los días 19 y 20 de julio  de 2021.

Alain Ducasse está considerado como uno de los mejores chefs del mundo. Actualmente se encuentra al frente de más de 20 restaurantes repartidos por todo el planeta y acumula 20 estrellas Michelin en sus más de tres décadas de trayectoria. Ducasse es un investigador gastronómico incansable y creador de innovadores conceptos que introduce en sus cartas junto con recetas clásicas de la gastronomía gala. Fue el primer chef en obtener 6 estrellas Michelin y aboga para que la gastronomía francesa entre a formar parte del Patrimonio Cultural e Inmmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Antonio Bachour, de origen puertoriqueño y de familia libanesa, es una de las personas más respetadas en el ámbito de la pastelería en el mundo. Ha pasado por establecimientos tan prestigiosos como el Restaurante de los Hermanos Roca y  l’Espai Sucre en España o la empresa Valrhona en Francia. Actualmente combina la dirección de su establecimiento en Miami con su labor de difusión por todo el mundo. Sus creaciones desbordan imaginación y está constantemente experimentando para elaborar postres con resultados sorprendentes.

Una oportunidad única para los profesionales del sector para compartir en vivo y en directo las técnicas y trucos de dos grandes chefs. Con la colaboración de los chefs del Restaurante Hofmann, se trata de una cita obligada para todos aquellos interesados en aprender de los mejores.